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Este entrenamiento fue muy especial por varios motivos. El primero tuvo que ver con que era el último entrenamiento al que mi novia venía a verme antes de marcharse de Salamanca para estudiar el PIR. Recuerdo que de camino al parque le dije que me encontraba como desconectado del cuerpo, que no me llegaban sensaciones ni de cansancio ni de estar fino. Aunque no era un rodaje tranquilo de 45′ ese día yo quería lo último para poder ofrecerle un buen entrenamiento.

Calenté y empecé el entrenamiento con buenas sensaciones y lo que pasó a continuación fue como un extraño sueño. Empecé a ver en el GPS 3:4* y lo volvía a mirar y otra vez 3:4* … 3:4*. teniendo el mismo sufrimiento que la semana pasada haciendo el mismo rodaje y corriendo a 4:0*. Me dije, este no soy yo. Y así me pasé el entrenamiento, disfrutando de la compañía de mi novia y disfrutando del ritmo que llevaba con sufrimiento de rodaje tranquilo a ritmos de rodaje de mucha mucha calidad.

Cuando terminé me sentía simplemente feliz. El trabajo, la constancia, la cabeza y la ilusión por fin estaban dando sus frutos: estaba un paso más allá de donde vez tras vez había tropezado con una lesión y me había impedido progresar. Sentí que con ese entrenamiento cruzaba una línea de progresión en las que la que las lesiones me habían detenido desde Septiembre. Un paso tan grande como cuando empecé a entrenar cinco o seis días a la semana y deje atrás los 4:30 para subir hasta los 4:00, unos 4:00 que han sido mi pelea desde entonces y que creo que por fin van a caer a base de mucho golpes y de volver a levantarse.

Golpes que ha pagado sobretodo la personita que ese día vino a verme, lesiones que ha sufrido más que yo con mis cambios de humor, sin sabores sobre los que no tenía ninguna culpa pero que ha consentido por seguir a mi lado, momentos de impotencia porque quería y tenía la sensación de no poder ayudarme, tristeza por sentir que quizá no era ta importante para mí. Gracias, por ser la razón de mi constancia y por sostener mi fe, por decirme que estoy aquí mirándome con una sonrisa, por pelear, por no rendirte y por tu incondicionalidad.

Quiero que sepas que estas no son solamente palabras: que he pensado, reconocido y entendido como te has sentido y sobretodo que he aprendido.Quiero que sientas que reconozco lo que te ha costado y que valoro que te hayas quedado conmigo y que sé que muchas veces no ha sido fácil. Quiero que sepas que estoy enamorado de ti y que espero ayudarte, animarte y ser el guardián de tus sueños. Quiero que sepas que voy a trabajar muy duro por enseñarte un día una victoria y también quiero que sepas que este entrenamiento, con todo lo que supone, es para ti.

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